viernes, 10 de agosto de 2007

Mi casa oscura

Mi casa de ahora es oscura, en ésta hay habitaciones a donde no llega la luz.
Para llegar a mi casa hay que subir una larga escalera, la puerta de mi hogar esta protegida, para abrirla hay que abrir un candado, la protejo de supuestos ladrones, lo gracioso del candado es que es absolutamente violable. Quien abre este candado encuentra una habitación cálida que te invita a entrar, un livig inprovisado para conversar, piezas que aún se sienten vacías y una cocina que a ratos se entivia cuando un plato sale esquisitamente servido de ella para otro, esta cocina está sin agua, pero cocino igual. Toda esta casa esta más oscura de noche, de día a algunos les da susto, y de noche sin exsagerar, es "Sólo para valientes". Para ir al baño, hay que cruzar un pasillo que atraviesa el resto de la casa, creo que no mensioné que no ocupo todo el espacio, sólo vivo en la mitad de mi casa el resto, aveces, la ocupan otros...
Aunque donde vivo ahora es oscuro y frío, no tengo miedo, la oscuridad tiene algo familiar para mí, mientras la atravieso experimento el conocido escalofrío, silenciosa me digo: echa el miedo. El no confesar tener miedo no es algo extraordinario realmente, es sólo saber que aunque esté muy oscuro y no vea nada, nisiquiera lo que piso, hay una luz que se puede ensender en cualquier momento.
Finalmente no se trata de la oscuridad, sino de la esperanza que trae la luz que se puede ensender o que alguien puede ensender para tí.
Mi casa es oscura, más de noche...