jueves, 24 de abril de 2008

Homenaje

Hacía frío, ese 22 de Octubre del 2003, eran las 22:00 P.m en el Hospital Carlos Van Buren. Mi abuelo estaba ahí internado. Vacío de gentes me dispuse a llegar al 4to piso para dejarle unas cosas que le habían solicitado a la familia del paciente, caminé por los pasillos del hospital acompañada de un escalofrío y de ése olor que es muy característico, los pasillos de los hospitales sulen ser muy fríos de noche. Con un permiso especial entré a verlo, entré le ví, sus ojos cerrados, su cuerpo fatigado a causa del dolor, junto a él estaban otros enfermos que a penas recuerdo. Era él el que me traía.

Dos años antes de aquel día de Octubre había empezado a compartir más con mi abuelo, todos los días a la hora de mi colación iba a cocinarle, debo confesar que cocino gracias a él, cocinaba, comiamos mientras conversabamos, luego jugabamos a los naipes, (mi abuelo era brisquero) le encantaba apostar, claro que no eran mas de $30 pesos. Las tardes con mi Papi como solía decirle estaban llenas de sus historias, fueron sus cuentos los que me ayudaron a conocerlo, en esos almuerzos recorríamos su infancia llena de travesuras, sus dolores...

La niñez del Panchito fué dura, su madre lavaba ropa y cocia para tener con qué alimentar a sus dos hijos, él a veces cargaba bolsos en la feria para comprarse cosas y ayudar a su mamá. Aunque fué a la escuela, deserto pequeño tras los tirones de pelo y los varillasos del profesor, "prefería jugar", me decía. Me contó que detras del seminario(actual seminario san rafael) se tiraba con unos amigos en una especie de tobogan a unas posas, me contó que una vez sacaron unas paltas (por travesura, aclaraba) y que por lo general despues de la feria, hacían la cimarra, se iba con sus amigotes, unas cebollas a pasar la tarde allá. Otra de sus historias fué la de ese día en que se ganó una gran golpiza por tomar unos centabos de un cajón para comprarse un famoso "enguindado" (era como la coca-cola de hoy)

Mi abuelo fué guapo de joven y de viejito tambien, siempre lo vi solo... Mi abuelo quedó solo cuando mi abuela queriedo una mejor vida se volvió a casar. Supe que tuvo una polola despues con los años pero ella murió... A veces ví a mi abuelo quebrarse, a veces... A veces lo abrazaba, a veces se dejaba abrazar... su cuerpo se sentía duro, como con cierta rigidez, aún así le abrazaba.

Ese día en el hospital, mi papi respiraba con dificultad; ése día estuve junto a su cama, a su lado, le tomé su mano, besé su frente y le pedí a Dios por él, le pedí que ya no sufriera más, que se lo llevara, que lo ayudara con su dolor... Ese día me despedí entre lágrimas.
La madrugada del 23 de octubre 2003 me informaron que él había fallecido, y yo lo supe antes...

Panchito, así le decían en el Hospital en el cual trabajó muchos años...Fué muy amado por sus hijas, por sus nietos, por todos sus compañeros de trabajo y por su preocupado hermano...

Hoy quize compartir que Amé y admiré profundamente a este hombre, hasta hoy el recuerdo vivo que mantengo de él me refugia en sus fuertes brazos.... La bondad, la generosidad que emanaban de él lo mantienen vivo en mí, su sencibilidad y las lágrimas contenidas en sus ojos, producto de su difícil vida son un recuerdo que llevaré conmigo siempre.

Este es un pequeño homenaje a quien fué muy importante en mi pequeño universo...Para que todos sepan que existió...

«Mi padre murió el miércoles. Había deseado mucho que viviera unos pocos años más y veo su muerte como el último de los sacrificios que hizo por mí; ...murió por mí con el fin de que, de ser posible, pueda convertirme todavía en algo. De todo lo que he heredado de él, su recuerdo, su transfigurado retrato... es lo más preciado para mí, y tendré mucho cuidado de preservar su memoria escondida a salvo del mundo».
Kierkegaard

sábado, 19 de abril de 2008

Los que dicen...Los que piensan...

Los que dicen que creen en Dios y sin embargo no le aman ni le temen, en realidad no creen en él, sino en aquellos que les han enseñado que Dios existe.
Los que piensan que creen en Dios, pero no tienen pasión alguna por él en el corazón, ni angustia en la mente, ni incertidumbres, ni dudas, ni elemento alguno de desesperación aún en medio de su consuelo, sólo creen en un Dios idea, no en Dios.
Miguel de Unamuno.

sábado, 5 de abril de 2008

Es Abril pero debía Marzo: "Marzo"


Cojeo. Aún no se sabe que es, viene de repente si aviso, me refiero al malestar. Es un dolor fuerte, extraño, entre la entre pierna que no me permite caminar bien...Sólo les cuento.
Yo quisiera saltarme marzo como suelo saltarme el almuerzo... Pero no puedo, siempre termino recordando, como si algo me obligara desde adentro...Escribo.
Ya no sé cuanto tiempo ha pasado sólo sé que fué marzo, tampoco recuerdo bien lo que pasó ni como sucedió, me esforcé demasiado en olvidar. ¿Lo logré?. En un marzo más...

Amados...

Les escribo para decirles cuanto los extraño, a todos. Ha pasado tanto tiempo sin verlos... ¿ Cómo han estado? ¿qué ha pasado de nuevo? Quisiera saber de ustedes, de sus vidas...
Aprovecho esta carta para contarles que estoy bien, no ha sido fácil este tiempo, pero creo con todo mi corazón que Dios me ha sustentado, que ha estado cada día a mi lado, como al de ustedes, ayudandome a sobrevivir lejos. No ha sido fácil, pero lucho.
Sólo quería que supieran que estoy bien. Espero que algún día puedan perdonarme.


"... Sólo cuando me hayais repudiado volveré a estar con vosotros. Con ojos diferentes, buscaré entonces a los que he perdido; con amor diferente os amaré entonces..."

A todos ustedes: No los culpo, no me culpen... Se los ruego....!

PD: Los amo...