viernes, 31 de julio de 2009

Diagnóstico: Apendicitis Aguda

Ese día el dolor físico era agotador,con un poco de temor accedí ir al hospital. El Hospital Carlos van buren, como todo centro hospitalario que pertenece al estado, estaba saturado de gentes. Falta de cobertura... Lo de siempre.
Nunca me ha gustado la sensación que se vive en el hospital, el olor es tan característico;
ahi el olor está cargado de dolor, de urgencia, de necesidad. Caras preocupadas por los pasillos,
desesperación por la atención.
Me empezaron a atender al rededor de las 22:00, el médico solicitó una serie de exámenes, los que me hicieron de inmediato. Tranquilamente me deslizaba por los pasillos buscando mi propia cura... Como si fuera tan fácil! como si hubiese dependido del doctor!. Con obediencia me realicé todos los exámenes, aunque estos me resultaron incomodos. A las 01.00 hrs. A. M se me acercó otro doctor, para esa hora ya me habían visto muchos. Éste me dió el diagnóstico;
Doctor: (Tono sueve y tranquilizador) Mire , le realizamos una serie de exámenes.... Bla bla bla
Enferma: cara de curiosidad
Doctor: Tiene apendicitis aguda
Enferma: (en silencio) pero si vine por dolor de estómago!
Doctor: tiene que firmar este documento, la operaremos inmediatamente
Enferma: (cara de sorprendida) pero... pero, puedo ver antes a quien me acompaña
Doctor: Haré todo lo posible mientras, desvistase que la prepararán para llevarla a pabellón
Enferma: explosión de sensaciones; temor, angustia, soledad...con las infaltables lágrimas pensé en Dios.
Para ese entonces ya había entrado Rodrigo lo miré y su amor me tranquilizó, cual infalible anestecia calmó mi cuerpo y mi alma, como siempre.
El día anterior a mi operación había muerto una persona por el virus N1H1, más conocido como la fiebre porcina. Desde entonces, el clima en el hospital era tenso, las visitas se habían restringuido. Tras mi operación, la cual puedo estar contando hoy, sólo alcancé a estar día y medio. La estadía en el hospital me permitió experimentar nuevamente la cercanía de Dios. "Gracias" al sistema de salud deficientemente, falto de cobertura y recursos, terminé recuperandome en maternidad, ahí conocía a la Carmén, una mujer que estaba alli por una anemia severa, ésta en ayuno esperaba una visita del doctor para poder ser intervenida, a eso había que añadirle que nadie de su familia le había visitado, ella sólo esperaba; una mujer solitaria me pareció esta; sin hijos, sin compañero. Al otro costado estaba la Denisse, su cuerpo esquelético me hizó buscar algun tipo de acercamiento, bastó una palabra para que desde su necesidad me contara la historia más triste que escucharía en el hospital mientras esperaba que me dieran mi alta.
Denisse es la persona más triste que he conocido en mucho tiempo, ella estaba ahi recuperandose de un aborto, de una vida dura y dificil, de una relación con un hombre mayor que lejos de hacer de ella una mujer feliz, la tenia marchita, sin energia, sin sueños, sin aspiraciones, sin esperanzas... Me despedí de ella con un abrazo y un; Denisse: Sé feliz!!!. Tuve con ella muchas conversaciones estas línes son para no olvidarla a aquellas mujeres del todo.
¿Hay algo más agradable que sostener un bebé, sentir su olor? Estar ahi, en maternidad, me dió la posibilidad de compartir con Agustin un bebé recién nacido.
Mi experiencia en el hospital estuvo llena de sorpresas, de emosiones encontradas. Fuí testigo, al menos por un momento de la fragilidad de la vida, por instantes me plantié qué sucedería si algo salía mal, ¿a quién le importaría? No por nada el hospital se asegura al solicitar la firma del enfermo, con un documento que dice: "eximo de toda responsabilidad al hospital y a los médicos en caso de...." Cuando me dieron la noticia todo se paralizó por uno o cinco minutos, y pensaba: Tengo tanto que hacer, me faltan tantos sueños por cumplir, quiero hacer tanto Dios en mi vida, aún no!. Casi inmediatamente despues del pensamiento vino mi oración...
Hace casi un mes tuve que operarme de urgencia, el diagnóstico fué apendicitis aguda la recuperación ha sido lenta, con un régimen liviano que me ha echo perder unos kilos (por suerte)
Tenía la necesidad de contarlo para no olvidarlo, porque me siento profundamente agradecida de quién estubo con migo siempre. Gracias por permitirme tu presencia, gracias por guardar mi vida, por darme la posibilidad de seguir viviendo esta vida que amo tanto. Tengo adentro, el agradeciemiento de una vida que quiero vivir; llena de sueños, esperanzas, de victorias, a tu lado y al lado de él.
Por poder contarlo, por la preocupación, el cuidado, los cariños, el apoyo, por mi compañero, por estar ahí... por todo muchas gracias...