jueves, 15 de noviembre de 2007

¿Quién puede robarnos esos segundos?...

Quisiera acallar las voces, que dejen de sonar los pasos en mi cabeza, que ya no hable más la radio, alejar el sonido de la puerta que cruje acá en mi pasillo, huir de lo cotidiano...
Luego, cerrar los ojos, sentarme (como alguién que espera), quedarme quieta (como quien se entrega) y por un segundo sentirme en tus brazos, abrazarte, abrazar tu luz, tu ser, tu presencia (la que tanto deseo sentir).
... Y por unos segundos en el día ser todo Silencio contigo.

Hay unos segundos que nadie, nadie puede robarnos, segundos en los cuales todo nuestro ser le pertenece a Dios.

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